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Santiago Zárate defendió con éxito tesis doctoral sobre el registro inmobiliario chileno y es el nuevo Doctor en Derecho por la PUCV

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El pasado 29 de septiembre de 2016, don Santiago Zárate González, defendió su tesis doctoral ante una comisión formada por los doctores Eric Palma (Universidad de Chile), Claudia Mejías, Juan Antonio Galván, Alejandro Guzmán (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso), además de su presidente el doctor Alan Bronfman, Decano de nuestra Facultad de Derecho, obteniendo calificación “sobresaliente” por su trabajo, cuyo objetivo principal fue reconstruir la historia de la elaboración del sistema de registro conservatorio de bienes raíces chileno, identificando a su autor, fuentes y posibles originalidades.

El trabajo, intitulado “Orígenes histórico-jurídicos del registro inmobiliario chileno”, tuvo tres objetivos específicos: primero, introducir al lector en la evolución del registro desde los inicios de la civilización hasta la dictación en 1857 del Reglamento para la oficina del registro conservatorio de bienes raíces; segundo, establecer con certeza la autoría del registro inmobiliario chileno, expresando si hubo originalidades en su redacción; y, tercero, establecer las fuentes y concordancias de las normas del Código Civil y del Reglamento, respectivamente, tanto con legislaciones foráneas, como propias, vigentes en esa época.

El primero de los objetivos específicos se cumplió ya que el actual doctor logró recopilar antecedentes, tanto de fuentes directas como indirectas, que muestran la evolución histórico-jurídica del registro inmobiliario, muy ligado al desarrollo de la hipoteca. Por su parte, el segundo de los objetivos no estuvo exento de dificultades, ya que las fuentes consultadas no tienen un componente de credibilidad que haga posible aseverar cuestiones relativas a la autoría del sistema, sin entrar en polémica con la imagen omnipresente de Bello. Así, la figura de José Alejo Valenzuela Díaz se alza como aquel ícono autoral cuyo sitial se encontraba olvidado.

Por último, el tercer objetivo dio la posibilidad de apreciar la versatilidad de Valenzuela al enfrentar las fuentes directas e indirectas de que disponía. Así, por ejemplo, logró tomar todas las normas administrativas existentes en la legislación española de la época referida a los escribanos y anotadores de hipotecas, y aplicarlas al nuevo funcionario creado al efecto y llamado Conservador por inspiración de la legislación francesa (Code); tomó también Valenzuela algunas normas, las cuales tradujo del francés y adaptó a la realidad nacional, fundando algunas decisiones en los escritos de Pothier y Troplong que se encontraban en la biblioteca de Bello, pero también en la Biblioteca Nacional, y en colecciones privadas de la época.

Tomó asimismo normas del Código Civil de la Luisiana, del Código sardo, del proyecto de ley sobre hipotecas del cantón suizo de Ginebra que databa de 1827, y de la ley griega de 1836; adaptándolas a la realidad nacional. El Código prusiano de 1764 y la Ordenanza de hipotecas de 1783, no pudieron ser fuentes ni inspiración, por cuanto existió siempre una limitación idiomática que impidió aplicar esas normas.

Se suma, así, el Dr. Zárate a la nómina de destacados investigadores que han realizado exitosamente sus estudios doctorales en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.